Hacia una educación inclusiva
La educación es un
derecho fundamental para el desarrollo del ser humano. Sin ella, no es posible
la construcción de la ciudadanía. Por lo tanto, el Estado debe garantizar una
educación de calidad en igualdad de condiciones, desde el nacimiento y a lo
largo de la vida, como lo establece el Artículo 63 de la Constitución de la
República Dominicana.
La UNESCO (2009) define
“la educación inclusiva como un proceso orientado a responder a la diversidad
de necesidades de todos los estudiantes, incrementando su participación en el
aprendizaje, la cultura y las comunidades, reduciendo y eliminando la exclusión
en y desde la educación”.
El desafío es crear una
escuela y un entorno didáctico en los cuales se considere la diversidad como
una oportunidad para el enriquecimiento de la clase y no como algo que
entorpece el aprendizaje y la participación “de los/las demás”, realizando una
separación entre los/las que tienen alguna condición específica y los/las que no.
Principios
de la educación inclusiva
1. Igualdad
de oportunidades
El principio de
igualdad de oportunidades en el ámbito educativo se traduce en el principio de
aprendizaje y participación para todos y todas, y remite a la metodología
colaborativa que potencia el desarrollo de comunidades de aprendizaje.
2. Equidad
El principio de equidad
educativa es fundamental para proporcionar a cada quien los recursos y
condiciones que son necesarios para alcanzar la igualdad de oportunidades en su
trayectoria escolar. sino
lo que cada cual necesita para su acceso, participación y aprendizaje.
3. Aceptación
y participación en la comunidad
Todo niño y niña tiene
derecho a asistir a la escuela y educarse, en un ambiente no solo de respeto
sino también de participación, aceptación y aprendizaje.
4. Flexibilidad
El principio de
flexibilidad se relaciona con las medidas de adaptabilidad para responder a la
diversidad cultural, social y personal de los sujetos que conviven en una
comunidad educativa.
Condiciones
para el desarrollo de sistemas educativos inclusivos
Según Blanco (1999)
establece diez condiciones que deben estar presentes en un sistema educativo
inclusivo.
1. Valoración
de la diversidad como un elemento que enriquece el desarrollo personal y social
La educación puede ser
un factor de cohesión y de igualdad si respeta la diversidad de las personas y
de los grupos humanos, valorando a cada persona por lo que es y proporcionando
a cada cual lo que necesita para desarrollar al máximo sus capacidades y construir
su propia identidad.
2. Políticas
educativas y marcos legales que promuevan la inclusión en todas las etapas
educativas
“Aunque la legislación
por sí sola no asegura el éxito de la inclusión educativa, es un aspecto muy
importante, ya que contar con ella permite establecer derechos y
responsabilidades, articular políticas intersectoriales y sectoriales y
asegurar la prestación y mantenimiento de recursos y servicios”. (Blanco, 1999,
p.13)
3. Currículo
amplio y flexible que se pueda diversificar y adaptar a las diferencias
sociales, culturales e individuales
La propuesta de un
currículo amplio y flexible es que este esté basado en el enfoque
constructivista y por competencias, lo que favorece la construcción de los
aprendizajes respetando los procesos individuales y rompiendo esquemas
homogeneizadores que consideran que todos los estudiantes aprenden de la misma
manera, a la vez que cambia el centro de atención del docente que enseña, hacia
el estudiantado que aprende.
4. Proyectos
educativos institucionales que contemplen la diversidad y el compromiso con el
cambio
La atención a la
diversidad en un centro inclusivo no depende de un/a solo/a profesor/a, sino de
una comunidad que asuma el compromiso de cambiar la cultura y la práctica
escolar con el fin de eliminar o minimizar las barreras a las que se enfrentan
los/las estudiantes con necesidades específicas.
5. Relación
de colaboración entre todos los implicados en el proceso educativo
Dentro de la cultura
para la inclusión es clave el trabajo colaborativo, de modo que los centros
creen una comunidad en la cual todos los involucrados, especialmente los
estudiantes y sus familias, se sientan valorados.
6. Enfoques
metodológicos que faciliten la diversificación y flexibilidad de la enseñanza
Responder a la diversidad
implica romper el esquema de que todos/as los estudiantes de un aula deben
hacer lo mismo, al mismo tiempo, de la misma forma y con los mismos recursos.
Para facilitar la atención a la diversidad es necesario que las decisiones
metodológicas propicien el mayor grado de participación y aprendizaje a todos.
7. Criterios
y procedimientos flexibles de evaluación y de promoción
Desde un enfoque
inclusivo, la evaluación se utiliza para identificar los recursos de apoyo que
requieren los/las estudiantes y así avanzar en su proceso educativo.
8. Buen
clima afectivo y emocional en la escuela y el aula
Un clima de aula
respetuoso y armónico entre los estudiantes y estos con los docentes genera un
ambiente educativo que consigue mejores resultados de aprendizaje. Para ser
productiva, una clase debe ser coherente y tener un clima emotivo positivo.
9. Disponibilidad
de recursos de apoyo para todos/as los/as que los requieran
Para dar respuestas
educativas a la diversidad, los centros educativos deben contar con un sistema
de apoyo que provea recursos didácticos, materiales, técnicos y profesionales
de distintas disciplinas. Lo fundamental de estos recursos de apoyo es que
estén al servicio de mejorar los procesos educativos generales, evitando una
focalización exclusiva en algunos estudiantes.
10.
Formación inicial y desarrollo profesional
La implementación del
modelo educativo inclusivo requiere dejar atrás una serie de prácticas
tradicionales que han estado arraigadas en nuestros sistemas educativos por
décadas. Es imprescindible repensar los
perfiles profesionales y los modelos formativos de cara a las transformaciones
que exige la escuela inclusiva y los aprendizajes que demanda el siglo XXI a
las futuras generaciones.
La comprensión del
concepto de barreras es fundamental en el enfoque inclusivo que promueven las
políticas educativas dominicanas, ya que son las barreras las que impiden el
ejercicio efectivo de los derechos, en este caso, a una educación inclusiva.
Las barreras se
refieren a una amplia gama de aspectos que van desde las actitudes prejuiciosas
a la utilización de un currículo rígido que no considera las situaciones
contextuales y personales de los/ las estudiantes que participan de él.
Revisando los
importantes aportes de Ainscow (2004), podemos establecer tres tipos
fundamentales de barreras existentes en nuestro sistema educativo:
Barreras
de acceso
Se refieren a todos los
obstáculos de tipo físico, arquitectónico y de comunicación que impiden o
dificultan a algunos/as estudiantes el acceso al centro educativo, a la
comunicación y, por ende, a los aprendizajes
Barreras
actitudinales
Las barreras
actitudinales se refieren a los prejuicios o concepciones discriminatorias que
se puedan tener frente a algunos/as estudiantes, como son las actitudes sobreprotectoras,
bajas expectativas, rechazo abierto o encubierto, acoso, que pueden provenir de
los y las docentes, los padres o los propios compañeros y compañeras.
Barreras
para la participación y el aprendizaje
Las barreras de
participación y aprendizaje se refieren a aquellos aspectos curriculares que
limitan el desarrollo de competencias en algunos/as estudiantes, como
metodologías poco diversificadas, recursos materiales inapropiados o que no
respondan a las necesidades de los/las estudiantes, entre otras.



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